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Con motivo de la publicaci贸n de la reforma laboral, la Revista Labos ha editado un n煤mero monogr谩fico, que ya est谩 disponible, en el que se incluye el art铆culo LAS CAUSAS DE LA CONTRATACI脫N TEMPORAL TRAS EL REAL DECRETO-LEY 32/2021. Esta entrada destaca algunos de los aspectos esenciales, pero invitamos a nuestros lectores interesados en profundizar en la materia a consultar el trabajo completo.

La reforma que introduce el RD-ley 32/2021 es, sobre todo, una reforma de la contrataci贸n temporal. Sin que ello reste importancia a otros contenidos de la norma, el citado RD-ley ser谩 recordado por la liquidaci贸n del contrato para obra o servicio determinado, de larga tradici贸n en nuestro sistema de contrataci贸n laboral, pues es muy anterior al primer Estatuto de los Trabajadores. Es esta una decisi贸n de enorme trascendencia, la m谩s original y significativa de las que contiene la reforma, ya que abre un horizonte hasta cierto punto desconocido en nuestro sistema de contrataci贸n.

El hueco que deja esta supresi贸n es enorme. Trata de paliarse, pero solo para un sector concreto de gran peso, mediante una f贸rmula sui generis de contrato indefinido. Para el resto de sectores, evidentemente con menor capacidad de influencia, las alternativas que se ofrecen son tres: el contrato indefinido ordinario, el contrato fijo discontinuo y el contrato por circunstancias de la producci贸n.

Es obvio que la reforma no pone fin a la realidad del trabajo temporal, pero ajusta los cauces legales por los que debe discurrir en el futuro. Quiero decir que seguir谩 habiendo proyectos de inicio y fin conocidos de antemano, que durar谩n 18 meses, 24 meses o 36 meses, se conocer谩 de entrada que el trabajo es de duraci贸n determinada, pero la empresa habr谩 de articular esta realidad a trav茅s de un contrato indefinido, casi nunca a trav茅s de uno temporal. La raz贸n es que el principal contrato temporal que queda en pie, el llamado por circunstancias de la producci贸n, tiene una duraci贸n muy limitada de 6 meses (12 si el convenio colectivo sectorial as铆 lo estableciera).

El nuevo contrato por circunstancias de la producci贸n (en adelante, CCP) toma el nombre reglamentario del conocido como contrato eventual, con el que mantiene ciertas l铆neas de continuidad: la duraci贸n similar, la posibilidad de una sola pr贸rroga, la indicaci贸n de utilizaci贸n para incrementos de actividad ocasionales e imprevisibles, la indemnizaci贸n de 12 d铆as por a帽o de servicio a su extinci贸n por denuncia empresarial.  Esto si hablamos de la modalidad A o larga del CCP, porque el nuevo art铆culo 15.2 nos propone una segunda modalidad B o corta del CCP.

Esta segunda modalidad, la B o corta, tiene poco que ver con la anterior y tiene poco que ver con el tradicional contrato eventual. En realidad, lo que parece desprenderse de la nueva regulaci贸n es una habilitaci贸n a las empresas para que planifiquen antes del inicio de cada a帽o natural una serie de fechas, hasta un m谩ximo de 90, en las que previsiblemente necesiten refuerzos de plantilla.

La principal diferencia causal que parece existir entre el CCP largo y el corto radica en la previsibilidad: mientras en el CCP largo, la causa habilitante es imprevisible, en el CCP corto se aprecia con claridad que el supuesto de hecho es previsible, hasta el punto de que se ordena a la empresa poner por escrito una planificaci贸n o 鈥減revisi贸n鈥 y comunicarla a la representaci贸n legal (comit茅 de empresa, etc.). M谩s all谩 de la previsibilidad, se sabe poco acerca qu茅 es lo que pueda justificar el recurso al CCP corto, ya que la norma se limita a decir que ser谩n 鈥渟ituaciones ocasionales鈥.

La ocasionalidad parece ser el hilo conductor de ambos tipos de CCP. Si el corto lo habilitan situaciones ocasionales previsibles de muy corta duraci贸n (no m谩s de 90 d铆as, que adem谩s no pueden ser continuos, por lo que, como m铆nimo, habr谩 dos per铆odos en el a帽o separados), el largo lo sostienen incrementos ocasionales, aqu铆 imprevisibles, de la actividad. Es cierto que luego, de manera oscura, el precepto a帽ade la idea de 鈥渙scilaciones鈥, no se sabe ni de qu茅 ni si son previsibles o imprevisibles, aunque la referencia final en negativo al art铆culo 16.1 parece abonar el terreno para concluir que las oscilaciones han de ser imprevisibles, pues las previsibles son justamente las que encajan en el contrato fijo discontinuo del referido art铆culo. La referencia a las vacaciones a帽ade todav铆a m谩s confusi贸n, pues al considerarlas incluidas en el concepto de oscilaciones, parecer铆a darle a este un car谩cter de previsibilidad; una interpretaci贸n alternativa es que puede haber vacaciones imprevisibles (puede haber vacaciones que no son previsibles al inicio del a帽o, porque esto de la previsibilidad o imprevisibilidad no deja de ser relativo: algo es previsible o imprevisible dependiendo del marco temporal que queramos aplicar a la observaci贸n, lo que lleva a preguntarse cu谩l es el marco temporal de la imprevisibilidad del CCP largo). Adem谩s, los supuestos en que se permite el recurso a los CCP deben presentar una ocasionalidad que no caiga en la intermitencia repetitiva o c铆clica, porque para esta la indicaci贸n contractual es el fijo discontinuo, extraordinariamente ampliado en esta importante reforma.

Lo esencial, sin embargo, aparece escondido m谩s adelante en el texto. La causa determinante de la temporalidad es siempre el 鈥渄esajuste temporal鈥 entre la plantilla disponible y la que se necesita en un momento dado. Esa causa fundamental y objetiva de la temporalidad (no solo del CCP, tambi茅n del contrato por sustituci贸n) puede producirse como resultado de m煤ltiples hechos, algunos previsibles y otros no: el incremento de la demanda del bien o servicio que la empresa vende, la acumulaci贸n de trabajo pendiente en la empresa, vacaciones de parte de la plantilla, bajas, suspensiones o permisos de diversa etiolog铆a, etc. Lo que ocurre es que mientras en el contrato por sustituci贸n la ausencia de una persona por razones que dan lugar a la reserva del puesto de trabajo evidencia iuris et de iure el desajuste temporal, en los incrementos de demanda, oscilaciones, situaciones ocasionales, la empresa debe estar en condiciones de justificar no solo tales hechos sino adem谩s el impacto en t茅rminos del citado desajuste, ya que ahora la norma obliga a la empresa a especificar con precisi贸n en el contrato la causa habilitante de la contrataci贸n temporal, las circunstancias concretas que la justifican y su conexi贸n con la duraci贸n prevista. No ser谩 v谩lido, por tanto, un CCP basado en un incremento de la demanda, por real que sea este incremento, si no hay pruebas del desajuste; y no podr谩 hacerse un CCP por seis meses si el incremento causa un desajuste que previsiblemente no va a durar m谩s de uno o dos meses. En t茅rminos an谩logos, una situaci贸n ocasional previsible que justifica un CCP corto de x d铆as puede dar lugar a la contrataci贸n de una persona o de cinco o de 10, 500, 1000, etc., las que sean, pero este volumen de contrataci贸n debe guardar proporcionalidad con la situaci贸n y con el impacto que esta tiene en el nuclear concepto del desajuste temporal entre plantilla disponible y necesidades productivas.

Dos apuntes finales y dejo otras cuestiones para que el lector se acerque, si quiere, a mi trabajo en la Revista Labos.

Se cierra la puerta a la utilizaci贸n del CCP para trabajos en el marco de contratas que constituyan la actividad habitual u ordinaria de la empresa. Pero se deja abierta para trabajos en el marco de contratas extraordinarias u ocasionales, que no son la actividad habitual o normal de la empresa. O para contratas que aun siendo de la actividad ordinaria de la empresa son imprevisibles (art. 16.1, p谩rr. 2潞, ET). Aqu铆 pueden encajar miniproyectos; solo mini, porque los 6 meses (o 12 si el convenio sectorial lo permite) constituyen un l铆mite infranqueable, por lo que si el proyecto es de mayor duraci贸n hay que acudir al contrato indefinido. Terminado el proyecto, tocar谩 elegir: recolocaci贸n a otro proyecto, ERTE, despido, etc. Aqu铆 hay una oportunidad de cambio cultural al forzar el contrato indefinido para proyectos o contratas de uno, dos, tres a帽os.

Aunque se ha trasladado la idea de simplificaci贸n, el marco resultante no es nada simple, m谩s bien es m谩s complejo que el anterior, siquiera sea porque el anterior era el acostumbrado, era el espacio conocido en que hab铆a referencias jurisprudenciales y doctrinales asentadas o enraizadas; el de ahora empieza por ser todav铆a poco claro, ser谩 necesario avanzar alg煤n tiempo para ir ganando criterios. Todo ello debiera llevar a una utilizaci贸n prudente, al menos por ese tiempo, de la potente arma que esta reforma ha introducido en la LISOS al posibilitar la multiplicaci贸n de las sanciones.

1 comentario en 芦Los nuevos supuestos habilitantes de la contrataci贸n temporal禄

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