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El Real Decreto-ley 28/2020, de 22 de septiembre, sobre el trabajo a distancia (convalidado por el Congreso en el día de ayer) supone una gran oportunidad para la implantación definitiva de esta forma de prestación de servicios que tantas ventajas presenta (tema analizado en entradas previas de los Profesores Rojo, SanguinetiBeltránGarcía Salas, Aragón y Nieto); y es en esta norma donde se abordan la mayor parte de las especialidades presentes en el teletrabajo. Sin embargo, se guarda silencio respecto del accidente de trabajo. De hecho, en la sección 4ª del Real Decreto-ley 28/2020 que se refiere a los riesgos laborales, se omite cualquier alusión a los accidentes de trabajo del trabajador a distancia. 

Y es que el caso español es diferente al de otros países próximos donde sí se hace referencia a esta problemática, al menos de forma sucinta. Por ejemplo, en el Código de Trabajo francés se presume que es accidente de trabajo el que sufra el teletrabajador en el lugar de trabajo (artículo 1222-9). Esto significa que se asume la definición general de accidente profesional aunque para el trabajador a distancia existan aún dificultades de cara a distinguir si estaba en el trabajo o no. El artículo 26 de la Ley de Accidentes de Trabajo belga establece que un accidente en el hogar se considera un accidente de trabajo en caso de que ocurra en el lugar (domicilio), que, según contrato escrito, se indica como lugar de trabajo y en caso de que ocurra durante las horas de trabajo que se indican en ese contrato escrito (que acompaña al contrato de trabajo). Como consecuencia, las compañías de seguros tienen a aceptar (en la mayoría de los casos) que los accidentes ocurridos en el domicilio durante el horario laboral son accidentes laborales. En el caso alemán, el Tribunal Federal social ha adoptado una línea clara sobre la situación legal de los accidentes ocurridos en la oficina-domicilio del trabajador indicando que están tutelados bajo muy estrictas condiciones, pero con cierta frecuencia, los accidentes fronterizos entre la vida personal y el desarrollo profesional no son asegurados en este país (Vid. noticia). Por su parte, el artículo 169 del Código de Trabajo portugués indica que los teletrabajadores tienen los mismos derechos y deberes que los demás trabajadores, es decir, en lo que respecta a la formación y promoción profesional, los límites de carrera, el horario normal de trabajo y otras condiciones laborales, la seguridad y la salud en el trabajo y la reparación de los daños derivados de un accidente de trabajo o enfermedad profesional. 

Dicho esto, ¿Cómo debemos interpretar el silencio del legislador español? La interpretación más adecuada es aquella que parte de la idea de que el trabajador a distancia se puede accidentar y, en ese caso, habrá que aplicar el régimen general de los accidentes de trabajo previsto en el art. 156 LGSS. Pero, ¿Qué ocurre si un empleado se quema gravemente con un artefacto durante la prestación laboral, mientras se supone que debe trabajar con un ordenador? ¿Y si sufre un accidente de tráfico cuando se dirige a recoger a sus hijos del colegio? Hagamos una lectura del art. 156 LGSS en clave de trabajo a distancia. 

Conforme al art. 156.1 LGSS el accidente del trabajador a distancia ocurrido con ocasión o por consecuencia del trabajo se debe considerar como accidente derivado del trabajo. Si bien la causalidad se formula en términos amplios (por ocasión o por consecuencia) la singularidad del lugar del trabajo (el domicilio del trabajador) hace pensar que uno de los problemas principales será clarificar si el accidente ocurrió en tiempo de trabajo. Al respecto, será útil tener en cuenta lo estipulado en el acuerdo de trabajo a distancia y también el convenio colectivo de aplicación. Uno de los fallos más recientes del Tribunal Supremo concluyó que se trata de un accidente laboral el ocurrido durante la pausa para el bocadillo. En concreto, el trabajador estaba en el comedor de la empresa y sufrió un síncope, lo que le condujo a una parada cardiorespiratoria con caída al suelo. El Tribunal Supremo se apoyó en dos argumentos: primero, debe entenderse que tuvo esta lesión en tiempo de trabajo, pues esa corta interrupción de la actividad desarrollada, no puede considerarse fuera de la jornada laboral de prestación de servicios; segundo, además de la consideración material de la pausa en cuestión, no se comparte el criterio de la sentencia recurrida cuando descarta su consideración como tiempo de trabajo pese a estar así previsto por el convenio colectivo, precisamente, concordando con la previsión del art. 34.4 del ET (STS 16-7-2020, u.d., Rº 1072/2018). El segundo de los argumentos presenta el riesgo de fragmentación de la Seguridad Social en el caso de que algunos convenios colectivos extiendan la consideración de tiempo de trabajo y otros no. Como apunta el Prof. Eduardo Rojo Torrecilla en su magnífico blog: «Estamos pues en un supuesto en el que la pausa se produce durante la jornada de trabajo, siendo de breve duración y con inmediata reanudación de la actividad productiva, algo que para la Sala, con buena lógica tanto jurídica como social, sugiere que estamos ante un tiempo vinculado al contenido del contrato de trabajo”. 

¿Y en el caso del accidente in itinere? Conviene recordar que la noción de accidente in itinere se construye a partir de dos términos (el lugar de trabajo y el domicilio del trabajador) y de la conexión entre ellos a través del trayecto (art. 156.2 a) LGSS). Como se observa, funcionalmente uno de los términos desaparece, esto es, el domicilio es el lugar de trabajo del trabajador a distancia. ¿Y si el trabajador se accidenta cuando se dirigía realizar gestiones privadas? Sobre esta materia existe criterio unificado del Tribunal Supremo en el sentido de que no tiene tal consideración el acaecido en el desplazamiento desde el centro de trabajo para realizar una gestión personal, durante la jornada laboral y con autorización del empresario. Se trataba de una consulta médica, diligencia de carácter privado, sin relación alguna con el trabajo y, por ello, se niega su consideración como accidente laboral in itinere (STS 15 de abril de 2013, u.d., Rº 1847/2012). Pero, ¿y si el trabajador iba a recoger el parte de baja? ¿o a realizar funciones de representación sindical? En ese caso, parece que concurre conexión con el trabajo. 

El trabajo a distancia regulado en el Real Decreto-Ley 28/2020 es el regular, esto es, el trabajo a distancia que se preste, en un periodo de referencia de tres meses, un mínimo del 30% de la jornada, o el porcentaje proporcional equivalente en función de la duración del contrato de trabajo. Luego, es muy probable que el trabajador acuda algunos días de la semana o del mes al centro de trabajo al que está adscrito. Si acontece un accidente de trabajo en el centro adscrito o en el trayecto se aplicará bien la regla general del art. 156.1 LGSS, la presunción de tiempo y lugar del art. 156.3 o la relativa al accidente in itinere (art.156.2 a LGSS). Como se trata de un trabajo flexible, si se producen cambios respecto de los días que el trabajador acude a la oficina o trabaja en su domicilio, sería conveniente su preaviso al empresario para dejar constancia de ello y facilitar la prueba de su laboralidad. 

De forma complementaria, sería recomendable que las estadísticas de siniestralidad laboral fueran dando cuenta de la circunstancia del trabajo a distancia. En este sentido, se debe traer a colación lo previsto en el Convenio OIT nº 177 sobre trabajo a domicilio (por cierto, no ratificado por España) cuando indica que: «deberán tomarse medidas apropiadas para que, siempre que sea posible, las estadísticas del trabajo abarquen el trabajo a domicilio» (art. 6 del Convenio OIT). Al respecto, el sistema Delt@ de notificación de accidentes no menciona explícitamente el teletrabajo, tan solo «centro o lugar de trabajo habitual», indicando por lo que se refiere al lugar de trabajo: “En el caso de teletrabajadores que habitualmente prestan sus servicios desde su domicilio, este domicilio se puede considerar como lugar de trabajo”. Pero en la estadística ATR-21 (página 32), donde aparece la clasificación por lugar de trabajo, se limita a mostrar las opciones de centro o lugar habitual y centro o lugar de trabajo sin especificar si se trataba de trabajo a distancia. 

En conclusión, habrá que esperar a la casuística judicial que esclarecerá qué criterios debemos aplicar a los supuestos fronterizos donde vida personal y profesional concurren. Mientras tanto, esperamos que la prevención de riesgos y el concepto de accidente laboral no sea un obstáculo para que esta segunda oportunidad del trabajo a distancia sea exitosa y más aún cuando se cuenta con el consenso de los agentes sociales. 






4 comentarios en «¿Regulamos el accidente laboral en el teletrabajo?»

  1. El in Itínere desaparecería y habría que separar más trabajo y hogar dentro de la casa para que no haya dudas.

    Por ejemplo si te rompes el brazo en el baño dentro de tus supuestas horas de trabajo, ¿que ocurre? Se debería legislar hasta ese nivel.

    Responder
  2. El in Itínere desaparecería y habría que separar más trabajo y hogar dentro de la casa para que no haya dudas.

    Por ejemplo si te rompes el brazo en el baño dentro de tus supuestas horas de trabajo, ¿que ocurre? Se debería legislar hasta ese nivel.

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