Acoso y violencia en el trabajo a la luz del Convenio OIT nº 190

Acoso y violencia en el trabajo a la luz del Convenio OIT nº 190

Comparte este post

Entrada elaborada por María Pons Carmena
La muy probable ratificación por España del Convenio nº 190 de la OIT sobre violencia y acoso en el trabajo, adoptado en 2019 junto a su Recomendación complementaria nº 206, justifica sin duda un estudio sobre las novedades que introducirá esta nueva norma internacional en nuestro ordenamiento jurídico. Sirva esta entrada como presentación al artículo publicado en el número 2/2020 de la Revista Labos que trata precisamente de revisar nuestra legislación -penal y laboral- y de ordenar las diversas interpretaciones judiciales y doctrinales que se realizan sobre el acoso y la violencia en el trabajo, haciendo especial hincapié en el acoso denominado moral que no está definido legalmente. En nuestro sistema son llamativos tanto la enorme dispersión normativa existente, como la multitud de conceptos, tipologías y clasificaciones que se han ido construyendo en torno a la realidad del acoso y la violencia en el trabajo. La ratificación del Convenio 190 OIT es la oportunidad perfecta para aclarar los elementos que delimitan las diferentes conductas de acoso y violencia y los daños que causan o son susceptibles de causar. Así como, los mecanismos de prevención, protección y tutela que deberían consolidarse. En línea con lo dispuesto en la norma internacional, sería deseable afianzar que la violencia y acoso en el trabajo son daños derivados del trabajo y que ha de obligarse a las empresas a adoptar cuantas medidas sean necesarias, al más alto nivel posible, según el espíritu original de la Directiva marco 89/391 sobre seguridad y salud en el trabajo, sin subordinación a consideraciones de tipo económico.

Pues bien, el artículo publicado en nº 2 de Labos estudia el contenido del Convenio 190 OIT, que introduce un nuevo concepto amplio y unitario sobre violencia y acoso en el trabajo que se apoya en el elemento objetivo y/o de resultado de estas conductas. Así, en la letra del Convenio, la violencia y acoso -que podemos denominar general-, es aquella que causa, o es susceptible de causar, daños físicos, psicológicos, sexuales o económicos (art.1.1.a) y, dentro de este concepto, se incluye a la violencia y acoso por razón de género y al acoso sexual (art. 1.1.b). El enfoque conceptual del Convenio 190 OIT es muy amplio y generoso, apreciable no sólo en la concepción unitaria de la violencia y acoso, sino también en el ámbito de aplicación subjetivo de la norma y en el contenido de la misma, se apoya en la idea de que la violencia y el acoso son riesgos derivados del trabajo que atentan contra derechos esenciales de las personas como la dignidad, la integridad física y moral, el honor y la salud. Es desde esta perspectiva integradora y general donde, a mi juicio, convendría centrar el debate, yendo más allá, revisando tradicionales clasificaciones como aquellas que distinguen la violencia y acoso de carácter discriminatorio de la violencia y acoso sin causa discriminatoria. Se requiere, además, dotar de visibilidad al fenómeno del acoso moral. En este sentido, en el artículo se revisa la jurisprudencia española pre y post STC 56/2019 que va muy en la línea de lo dispuesto en la nueva norma internacional. El Convenio OIT 190, y también la Recomendación 206, dan mucho juego, tanto por lo que expresamente disponen como por lo que implícitamente reconocen.
Evidentemente, la nueva norma internacional no desconoce la realidad del acoso y violencia en el ámbito laboral por razón de género, y del acoso sexual, ejercidos mayoritariamente contra mujeres. Sin embargo, el Convenio 190 OIT va más allá e incide también en la violencia doméstica, en los trabajadores migrantes, en los empleados y trabajadores de la economía informal, en la violencia externa causada por terceros ajenos a la relación laboral, en el ciberacoso, etc. La amplitud de estos contenidos nos confirma que se requiere una revisión del tradicional concepto acoso y violencia discriminatorio “de género” y, a su vez, que quizás debiera empezar a hablarse de una más omnicomprensiva violencia y acoso contra las mujeres y, especialmente, de la violencia económica tradicionalmente ejercida contra ellas. En este sentido, el artículo aborda las causas subyacentes y factores de riesgo que contribuyen a una mayor incidencia de acoso y violencia en las mujeres, así como las manifestaciones más típicas de la violencia económica ejercida contra ellas: la discriminación salarial, el techo de cristal y la barrera de acero.

Deja un comentario

Las siguientes reglas del RGPD deben leerse y aceptarse:
Este formulario recopila tu nombre, tu correo electrónico y el contenido para que podamos realizar un seguimiento de los comentarios dejados en la web. Para más información, revisa nuestra política de privacidad, donde encontrarás más información sobre dónde, cómo y por qué almacenamos tus datos.

Lee más

Suscríbete a nuestro blog

y recibe en tu correo nuestras entradas

También en nuestro blog...

Office table

Contacta
con nosotros