Empresas transnacionales y sindicalismo. A propósito de la renovación del Acuerdo Marco de Inditex

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Ayer se renovó en Ginebra un acuerdo pionero en la industria de la moda y en las relaciones laborales globales: el acuerdo marco de Inditex, impulsado por la multinacional y suscrito con IndustriALL Global Union. Se estima que 2,5 millones de personas trabajan en las siete mil fábricas que elaboran prendas para la multinacional española en todo el mundo. Entre las novedades del acuerdo, desde CCOO Industria nos recuerdan que el mismo «no solo incorpora normas y directrices internacionales para conseguir el trabajo decente en las cadenas de suministro», alinéandose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sino que incluye los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que ponen su acento en los derechos fundamentales de trabajo (libertad sindical, derecho a negociación colectiva…), así como el novedoso convenio190 sobre violencia de género y acoso laboral. Aunque, a mi juicio, el elemento que plantea más interés es la creación de un comité sindical conjunto, conformado por nueve personas, que representarán a los grandes suministradores de la multinacional española, y por dos miembros de los sindicatos españoles, afiliados a IndustriALL y firmantes del acuerdo. 
La constitución de este órgano responde a la necesidad de articular la representación de los trabajadores de manera congruente a la estructura organizativa del empleador transnacional, y evidencia la necesidad de repensar el ámbito en el que se desarrolla la acción sindical, pues el mismo ha de transitar desde la concepción de empresa unitaria hacia un sistema de representación de intereses colectivos que abarque todos los integrantes de las cadenas globales de producción, máxime en empresas con un marcado carácter transnacional.
La globalización de la economía y la internacionalización de las organizaciones productivas exige la utilización de ese espacio supranacional como ámbito prioritario de actuación de los sindicatos. Esta realidad confiere un especial protagonismo, y una particular responsabilidad, a las estructuras dirigentes del sindicalismo global, así como a las organizaciones sindicales en las cabeceras de las empresas multinacionales a partir de la comprensión de que defendiendo los derechos del trabajo en el más lejano proveedor de su empresa están defendiendo sus propios derechos laborales. Responsabilidades que, a juicio de los principales responsables del acuerdo, los sindicalistas de CCOO Industria, Isidor Boix y Victor Garrido, suponen «corresponsabilidad sindical en la aplicación de los acuerdos que al respecto se vayan produciendo, yendo más allá de la denuncia, lo que supone un positivo reto para una acción sindical regular orientada a prevenir las violaciones de los derechos del trabajo y a avanzar hacia el trabajo decente en el mundo». 
Para lograr estos objetivos, y monitorizar los posibles inclumplimientos de las empresas proveedoras, el acuerdo Marco de Inditex cuenta con dos herramientas muy útiles:

1. En primer lugar, mediante la trazabilidad de la producción. Para ello, Inditex entrega periódicamente el listado de fábricas y su ubicación en toda la cadena de suministro, incluyendo a las subcontratas (ha de tenerse en cuenta que la red de suministro de la compañía está formada por cerca de 7.000 fábricas en más de 50 países).

2. En segundo lugar, mediante un sistema de auditorías de calidad con frecuentes visitas a los talleres de producción, tanto por personal del departamento de responsabilidad social corporativa de Inditex como, y este es el aspecto más relevante, por representantes de los sindicatos internacionales.

Aunque entiendo que la mayor fortaleza del acuerdo es la apuesta por la creación de líneas de actuación conjunta entre los sindicatos locales y la Federación Sindical Internacional suscriptora del mismo, pues como bien recuerdan Boix y Garrido la «acción sindical local y la global ha de tener evidentemente un contenido distinto en el sindicalismo de la casa matriz de una multinacional y en el del último eslabón de su cadena de suministro. La intervención por parte del primero, además de posibles expresiones solidarias en relación con momentos concretos de la acción sindical local, debe suponer una permanente solidaridad con la defensa de los derechos básicos del trabajo en toda la cadena de producción. Este planteamiento supone también la conciencia, desde el sindicalismo de la casa matriz, de que tal práctica sindical solidaria no solo es del evidente interés de quien la recibe, es decir el sindicalismo local, sino también de quien la práctica. Ello es fundamental para el eficaz desarrollo y resultado a largo plazo de tal acción sindical solidaria. Por todo ello planteamos desde el primer momento la necesidad de la presencia de los sindicatos locales en todo el programa de trabajo», pues solo con su intervención se podrá monitorizar toda la cadena de suministro.

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