Cestas de navidad: problemática laboral respecto a su naturaleza y sus consecuencias

Cestas de navidad: problemática laboral respecto a su naturaleza y sus consecuencias

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En las fechas en las que nos encontramos, en muchas empresas es habitual que sus trabajadores reciban una cesta de navidad. Sin embargo, con la crisis socio-sanitaria y económica que vivimos, es probable que muchos empresarios dejen de entregar las cestas a sus trabajadores. Surgen entonces varias cuestiones laborales de interés.

En primer lugar, debe atenderse al origen o razón de ser de la entrega de la cesta por parte del empresario a sus trabajadores.

En efecto, si se trata de una mera liberalidad o tolerancia del empresario, este será libre de suprimir unilateralmente la cesta en cualquier momento sin necesidad de seguir ningún específico procedimiento, aunque su entrega se hubiera repetido en el tiempo (STS de 2 de octubre de 2019, núm. rec. 153/2018. F.D 3º). Ahora bien, no debe considerarse como indicio de liberalidad el hecho de que varíe la cuantía asignada en cada anualidad. Más al contrario, el elevado coste que supone el abono de las cestas y el esfuerzo logístico y organizativo que comporta el encargo y la distribución de las mismas juegan en contra de la liberalidad (STS 4ª, de 12 de julio de 2018, núm. rec. 146/2017, F.D. 4º).

Por el contrario, si estamos ante una implícita voluntad de reconocer en favor de los trabajadores un derecho, es probable que entre en juego el principio de condición más beneficiosa del contrato de trabajo y que, en consecuencia, tal derecho se incorpore al nexo contractual.

Así, para que opere la condición más beneficiosa del contrato de trabajo es necesario que, además de que se trate de una entrega de manera regular, constante y reiterada todos los años, dicha entrega se haga con plena y consciente voluntad de beneficiar a los trabajadores (STS 4ª, de 19 de noviembre de 2019, núm. rec. 83/2018, F.D. 2º). Con otras palabras, es necesario que exista un ánimo retributivo, compensativo, por parte del empresario para con la actividad realizada por sus trabajadores. Solo si se da ese segundo requisito la condición más beneficiosa constituirá un derecho adquirido y no un mero uso de empresa (STS 4ª, de 25 de enero de 1995, núm. rec. 1321/1995, F.D. 3º).

         Partiendo de esa concepción otorgada a la naturaleza jurídica de las cestas de Navidad cuando estemos ante situaciones en las que opera el principio de condición más beneficiosa del contrato de trabajo, es importante señalar que siempre se debe estar a la realidad de las cosas. Por consiguiente, independientemente de la denominación que otorgue el empresario a la entrega de la cesta, si existe la voluntad que se acaba de manifestar de retribuir el trabajo realizado estaremos ante el pago de un salario en especie.

No obstante, no siempre es fácil apreciar dicha voluntad. Así, cuando la conducta empresarial no es activa sino pasiva, corresponde al órgano judicial de instancia determinar, a partir de la prueba propuesta y practicada en las actuaciones, si nos encontramos ante un comportamiento obligacional y vinculante, o ante una conducta de mera tolerancia o permisividad (STSJ de Cantabria 4ª, de 4 de octubre de 2021, núm. rec. 558/2021, F.D. 3º).

Por otro lado, el reconocimiento de la cesta de navidad también puede producirse por convenio colectivo, tanto estatutario como extraestatutario.

De entrada, debe matizarse que los derechos adquiridos vía convenio colectivo estatutario nunca podrán ser considerados como condición más beneficiosa en atención a su naturaleza normativa, pues lo que se debe aplicar porque viene establecido en una norma de aplicación directa, como es el caso del convenio colectivo estatutario, nunca puede ser calificado como condición más beneficiosa (STS 4ª, de 14 de noviembre de 2001, núm. rec. 1178/2001, F.D. 3º).

Otro tanto sucede con los derechos adquiridos vía convenio colectivo extraestatutario, pero en este caso, la imposibilidad de considerar la existencia de una condición más beneficiosa trae causa de la duración temporal de dichos convenios (STS 4ª, de 16 de junio de 2009, núm. rec. ud. 2272/2008, F.D. 4º).

Pese a todo, incluso el hecho de que los convenios colectivos incluyan las cestas de navidad como beneficios sociales al margen del régimen salarial previsto, no debe llevar a equívoco, puesto que dicha concesión como beneficio social constituirá un pago en especie en virtud de lo establecido en el artículo 26 del Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores (TRLET), en la medida en que, conforme a dicho precepto: «Se considerará salario la totalidad de las percepciones económicas de los trabajadores, en dinero o en especie, por la prestación profesional de los servicios laborales por cuenta ajena».

En todo caso, el pago como retribución en especie de las cestas de navidad tendrá su repercusión a efectos de Seguridad Social y fiscales.

En lo que se refiere a la Seguridad Social hay que tener en cuenta que conforme al artículo 23.1.B) del Real Decreto 2064/1995, de 22 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento General sobre cotización y Liquidación de otros derechos de la Seguridad Social, el coste de la cesta debe incluirse en la base de cotización.

Por su parte, a efectos del Derecho fiscal, las cestas de navidad deben tributar como rendimiento integro de trabajo, pues el artículo 17.1 de la Ley 35/2006, de 28, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio, dispone que: «Se considerarán rendimientos del trabajo todas las contraprestaciones o utilidades, cualquiera que sea su denominación o naturaleza, dinerarias o en especie, que deriven, directa o indirectamente, del trabajo personal o de la relación laboral o estatutaria y no tengan el carácter de rendimientos de actividades económicas».

En cambio, su coste será deducible como gasto del Impuesto de Sociedades, tal y como se deduce de los artículos 11 y siguientes de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto de Sociedades.

Pero en plena pandemia por la Covid-19 una cuestión que debe concretarse son los efectos de los ERTEs sobre la posibilidad de recibir las cestas de navidad. En ese sentido, si el ERTE es suspensivo, es claro que los trabajadores afectados no tendrán derecho a recibir la cesta, pues, en virtud del artículo 45.2 del TRLET: «La suspensión exonera de las obligaciones recíprocas de trabajar y remunerar el trabajo».

En sentido contrario, cuando el ERTE conlleve la reducción de la jornada, el empresario tendrá derecho a reducir el coste de la cesta en proporción a la reducción de jornada, pero deberá mantener el abono de la cesta.

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