Sobre la polémica en torno a los subsidios por desempleo

Sobre la polémica en torno a los subsidios por desempleo

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En estos días estamos asistiendo a la enésima polémica entre los Ministerios de Economía y Trabajo, en esta ocasión a cuenta de la reforma del nivel asistencial de protección por desempleo, los subsidios por desempleo, compromiso, antes que electoral, acordado con Bruselas en el marco del Plan de Recuperación y Resiliencia.

A pesar de que son pocos los detalles que se conocen, que se vaya a reformar esta parte del sistema de protección por desempleo es una buena noticia. El nivel asistencial adolece de una enorme atomización, por lo que es urgente su simplificación; presenta incoherencias con otras prestaciones próximas, como el IMV, por ejemplo, en lo que hace a la posibilidad de compatibilizarlo con el trabajo, opción más flexible allí que aquí; es dependiente o subsidiario de la prestación contributiva, lo que le resta margen de actuación como mecanismo de protección por desempleo autónomo; y, en fin, incumple de forma fragrante su principal función, que es la de garantizar unos niveles adecuados de cobertura social mientras se está en desempleo.

Éste es precisamente el ámbito más polémico de la reforma, pues se ha puesto encima de la mesa la posibilidad de que el subsidio se reduzca con el tiempo como una forma de incentivar el retorno al trabajo. A este respecto hay que destacar varios aspectos significativos:

En primer lugar, debe señalarse que la evidencia empírica no es concluyente, ni a nivel internacional, ni nacional,  acerca de que este tipo de técnica, la reducción de la cuantía de los subsidios según pasa el tiempo, incentive la búsqueda de empleo. De haber algún efecto, éste dependería de la tasa de reemplazo con los salarios y, con cuantías muy bajas, como inmediatamente mostraremos, el impacto, de existir, sería muy reducido. Si recibes muy poco en relación a tu salario potencial, recibir algo menos no cambia en mucho tu precaria situación y, por tanto, tus a priori significativos deseos de encontrar un trabajo que te saque de tal situación (otra cosa es que haya dificultades añadidas, relacionadas con la exclusión social, en cuyo caso esta técnica no sería para nada útil, más bien al contrario).

En segundo lugar, además, debe tenerse presente la particular situación de los subsidios por desempleo en relación a su generosidad. La cuantía actual de los subsidios por desempleo es muy reducida. En concreto, como regla general, alcanzan los 480 euros. De hecho, éste es una de los déficits que vienen arrastrando los subsidios desde antaño y que la reforma bien haría en atajar: no consiguen situar a la persona desempleada fuera del nivel de pobreza.

En efecto, como puse de manifiesto en este estudio, el nivel asistencial de protección por desempleo español se encuentra, en lo referente a la cuantía, muy por debajo de la media europea. De los 29 países entonces estudiados, sólo 7 superaban el 40% del salario medio sin contar las ayudas al hogar. Si incluimos estas últimas, que nada tienen que ver con el desempleo, la cifra se incrementaba hasta 18, superando en muchos casos el 50% e incluso el 60% del salario medio. Nuestro país no se encontraba en este grupo y  años después sigue sin estarlo. Si tenemos en cuenta que el salario medio se sitúa en torno a los 1.800 euros mensuales, esto quiere decir que nuestros subsidios por desempleo apenas suponen un 25% de este. Establecer una cuantía decreciente con unos niveles tan bajos implicaría dejar los subsidios en niveles irrisorios.

Esta referencia es importante si tenemos en cuenta que el Comité Europeo de Derechos Sociales lleva años advirtiendo a España que estamos incumpliendo la Carta Social Europea por cuanto nuestros subsidios no alcanzan el 50% del ingreso mediano, esto es, en torno a los 1.600 euros al mes. Con esta cifra, nuestros subsidios representarían un tercio de esta referencia estándar.

Se utilice el salario medio, como se hace con el SMI, o el ingreso mediano, como hace el Comité con las prestaciones, lo cierto es que nuestros subsidios por desempleo no cumplen con la función primera y principal que tienen encomendada, que es evitar el riesgo de pobreza mientras se está en desempleo. Para cumplir con la Carta y con esta finalidad sería necesario que sus cuantías se incrementaran al menos, hasta los 800 euros, prácticamente duplicando la cifra actual. Además, sería deseable que mostraran cierta flexibilidad en relación a las circunstancias familiares, modulando esta cuantía, al alza, en función de si se tienen hijos a cargo, la situación económica del resto de miembros de la unidad familiar, etc.

A partir de aquí, cumplida la primera y principal función de los subsidios, la cobertura de las necesidades mínimas de subsistencia, sería posible hablar de la otra parte, complementaria a ésta, que es la ayuda para encontrar un nuevo puesto de trabajo. A este respecto, prestaciones más modernas como el IMV han puesto encima de la mesa cómo la compatibilidad entre trabajo y prestación y el hecho de que se module la cuantía del subsidio en función del salario puede hacer de éste un incentivo muy efectivo en lo que hace al retorno al empleo. Quizá no sea necesario llegar al grado de sofisticación del IMV, pero sin lugar a dudas que resulta una referencia de inestimable utilidad.

Al margen y adicionalmente quedarían las numerosísimas técnicas que, desde las políticas de empleo, sirven para auxiliar a las personas desempleadas a encontrar un nuevo puesto de trabajo. Esta es otra función diferente y complementaria de la anterior, que no debieran confundirse, so pena de hacer fracasar un buena oportunidad de colocar el nivel asistencial de protección por desempleo en lo que es propio de la protección social del siglo XXI.

1 comentario en «Sobre la polémica en torno a los subsidios por desempleo»

  1. Si fueran tan amables, seria estupendo conocer “las numerosísimas técnicas que, desde las políticas de empleo, sirven para auxiliar a las personas desempleadas a encontrar un nuevo puesto de trabajo”. Lo digo porque vuelvo de una entrevista con mi “orientador laboral” del servicio de empleo donde me han sugerido no poner la edad el currículum y me han informado de que “los trabajos se consiguen mayoritariamente por recomendacion y el boca a boca, eso ya lo sabemos”.Y esa ha sido toda la orientación recibida. He salido pensando que algunos trabajos si, desde luego que deben conseguirse por enchufe….
    un cordial saludo
    Maria

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